VERANO E HIDRATACIÓN: CUIDADOS CLAVE PARA PERSONAS MAYORES Y OTROS GRUPOS VULNERABLES

 

Durante el verano, el aumento de la temperatura ambiental incrementa la pérdida de líquidos a través del sudor, incluso sin actividad física intensa. En las personas mayores, la sensación de sed suele disminuir con la edad y la capacidad de regulación térmica se ve reducida, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, golpe de calor, confusión y caídas.

 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las personas mayores, los niños pequeños, las personas con enfermedades crónicas y quienes realizan actividad física en ambientes calurosos constituyen grupos especialmente vulnerables frente al calor extremo y la deshidratación (OMS, Heat and health).

 

 

Este cuidado también es fundamental en:

 

  • Niños y niñas, que dependen de los adultos para hidratarse.
  • Adolescentes, especialmente si practican deportes o pasan muchas horas al aire libre.
  • Personas con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, afecciones renales o cardíacas).
  • Personas que toman ciertos medicamentos, como diuréticos o antihipertensivos.

 

Consejos prácticos para incorporar líquidos

 

  • Beber agua en pequeñas cantidades durante todo el día, sin esperar a tener sed.
  • Tener siempre una botella o jarra visible (mesa de luz, cocina o living) como recordatorio.
  • Incorporar infusiones frías (té, mate cocido, manzanilla), sin azúcar o con edulcorante.
  • Preparar aguas saborizadas caseras, con frutas o hierbas, sin agregar azúcar.
  • Consumir frutas y verduras ricas en agua, como sandía, melón, naranja, frutilla, tomate y pepino.
  • Incluir caldos livianos o sopas frías en las comidas.
  • Establecer horarios fijos para beber, por ejemplo al levantarse, entre comidas y antes de acostarse.
  • Evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, ya que favorecen la deshidratación.
  • Recordar hidratarse antes, durante y después de la actividad física, adaptando la cantidad al esfuerzo y al clima.

 

Monitoreo simple:
Observar el color de la orina es una herramienta útil: un amarillo pálido indica buena hidratación; un color más oscuro sugiere necesidad de aumentar la ingesta de líquidos. Recordar siempre la consulta médica.

 

 

Beneficios de una buena hidratación

 

Mantener una hidratación adecuada ayuda a:

 

  • Regular la temperatura corporal y prevenir el golpe de calor.
  • Favorecer el funcionamiento de riñones y sistema cardiovascular.
  • Mejorar la digestión y prevenir el estreñimiento.
  • Mantener la piel en mejores condiciones.
  • Contribuir a una mejor concentración, memoria y estado de ánimo.
  • Reducir el riesgo de mareos, confusión y caídas, especialmente en personas mayores.

 

La OMS destaca que una hidratación adecuada es un componente esencial de una alimentación saludable, particularmente en climas cálidos y en poblaciones vulnerables (OMS, Healthy diet).

 

 

 Un hábito simple que cuida la salud

 

Incorporar líquidos de forma regular es una acción sencilla y efectiva que mejora el bienestar y la calidad de vida durante el verano. Beber agua, elegir alimentos frescos y prestar atención a las señales del cuerpo permite disfrutar del calor con mayor seguridad en todas las etapas de la vida.

 

 

Desde la Comisión de Deporte y Sociedad Activa (DySA) del Comité Olímpico Argentino, se recomienda que ante cualquier síntoma inusual —como mareos, debilidad, confusión, náuseas, dolor de cabeza o fatiga excesiva— se suspenda la actividad y se consulte de inmediato al médico. La detección temprana es clave para prevenir complicaciones.

 

 

Bibliografía y sitios confiables

 

 

COA, Comisión de Deporte y Sociedad Activa