Este cuidado también es fundamental en:
- Niños y niñas, que dependen de los adultos para hidratarse.
- Adolescentes, especialmente si practican deportes o pasan muchas horas al aire libre.
- Personas con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, afecciones renales o cardíacas).
- Personas que toman ciertos medicamentos, como diuréticos o antihipertensivos.
Consejos prácticos para incorporar líquidos
- Beber agua en pequeñas cantidades durante todo el día, sin esperar a tener sed.
- Tener siempre una botella o jarra visible (mesa de luz, cocina o living) como recordatorio.
- Incorporar infusiones frías (té, mate cocido, manzanilla), sin azúcar o con edulcorante.
- Preparar aguas saborizadas caseras, con frutas o hierbas, sin agregar azúcar.
- Consumir frutas y verduras ricas en agua, como sandía, melón, naranja, frutilla, tomate y pepino.
- Incluir caldos livianos o sopas frías en las comidas.
- Establecer horarios fijos para beber, por ejemplo al levantarse, entre comidas y antes de acostarse.
- Evitar el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, ya que favorecen la deshidratación.
- Recordar hidratarse antes, durante y después de la actividad física, adaptando la cantidad al esfuerzo y al clima.
Monitoreo simple:
Observar el color de la orina es una herramienta útil: un amarillo pálido indica buena hidratación; un color más oscuro sugiere necesidad de aumentar la ingesta de líquidos. Recordar siempre la consulta médica.
Beneficios de una buena hidratación
Mantener una hidratación adecuada ayuda a:
- Regular la temperatura corporal y prevenir el golpe de calor.
- Favorecer el funcionamiento de riñones y sistema cardiovascular.
- Mejorar la digestión y prevenir el estreñimiento.
- Mantener la piel en mejores condiciones.
- Contribuir a una mejor concentración, memoria y estado de ánimo.
- Reducir el riesgo de mareos, confusión y caídas, especialmente en personas mayores.
La OMS destaca que una hidratación adecuada es un componente esencial de una alimentación saludable, particularmente en climas cálidos y en poblaciones vulnerables (OMS, Healthy diet).
Un hábito simple que cuida la salud
Incorporar líquidos de forma regular es una acción sencilla y efectiva que mejora el bienestar y la calidad de vida durante el verano. Beber agua, elegir alimentos frescos y prestar atención a las señales del cuerpo permite disfrutar del calor con mayor seguridad en todas las etapas de la vida.
Desde la Comisión de Deporte y Sociedad Activa (DySA) del Comité Olímpico Argentino, se recomienda que ante cualquier síntoma inusual —como mareos, debilidad, confusión, náuseas, dolor de cabeza o fatiga excesiva— se suspenda la actividad y se consulte de inmediato al médico. La detección temprana es clave para prevenir complicaciones.
Bibliografía y sitios confiables
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Heat and health.
https://www.who.int/health-topics/heatwaves - Organización Mundial de la Salud (OMS). Healthy diet.
https://www.who.int/health-topics/healthy-diet - Organización Mundial de la Salud (OMS). Ageing and health.
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health - Ministerio de Salud de la Nación Argentina. Golpe de calor y deshidratación.
https://www.argentina.gob.ar/salud - Mayo Clinic. Water: How much should you drink every day?
https://www.mayoclinic.org
COA, Comisión de Deporte y Sociedad Activa
