MADRES QUE ACOMPAÑAN SUEÑOS: EL SOSTÉN INVISIBLE DETRÁS DE CADA MEDALLA Y LOGRO OLÍMPICO

En una jornada emotiva e inolvidable, la Comisión de Mujer en el Deporte del Comité Olímpico Argentino (COA) llevó a cabo un especial encuentro para rendir homenaje a las “Madres que acompañan sueños” - atletas mamás y a las madres de los atletas argentinos-, reconociendo su rol fundamental, apoyo incondicional y dedicación continua en el desarrollo y carrera de cada deportista.

 

 

La jornada comenzó con una visita guiada por el al Museo Olímpico para que las homenajeadas disfrutaran de un recorrido lleno de historia y gloria deportiva al tiempo que las agasajadas recibieron una medalla conmemorativa con sus nombres.

 

 

El acto central tuvo lugar en el Auditorio del COA bajo la conducción de la tercera vocal de la institución, Paula Meisozo, quien dio la apertura formal al evento. A continuación, Alicia Masoni de Morea, vicepresidente primera del COA, brindó unas cálidas palabras de bienvenida y agradecimiento a todas las familias presentes.

 

 

Durante su discurso, Masoni de Morea contextualizó la iniciativa explicando que el objetivo fue "homenajear a las madres, tanto a la madre atleta como a la madre del atleta, aprovechando que octubre es su mes" y haciendo especial foco en "los medallistas en los recientes y muy exitosos Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, donde tuvimos un récord histórico de 293 medallas".

 

 

En su reconocimiento a las madres de los deportistas, la vicepresidente primera del COA destacó: "¿Y cómo no las vamos a homenajear, si ustedes son una parte fundamental de este éxito? El camino a la excelencia nunca se recorre en soledad; detrás de la historia de cada campeón, el rol de su madre es innegable. Con su esfuerzo y sacrificio constante, ustedes son el sostén silencioso en cada entrenamiento, cada caída y cada victoria".

 

 

Asimismo, dedico un emotivo fragmento a las atletas que combinan el alto rendimiento con la maternidad: "A ustedes, mujeres extraordinarias, que han demostrado que la maternidad no es el final de una carrera deportiva, sino un motor aún más potente. Mientras la mayoría de los deportistas descansan tras un entrenamiento extenuante para recuperar el cuerpo, ustedes vuelven a sus hogares para iniciar una segunda jornada, igual o más exigente: sostener y organizar la dinámica de una familia, acompañar de cerca la educación de sus hijos, contenerlos emocionalmente y estar presentes en cada detalle de su crecimiento".

 

 

Durante la ceremonia, en la que se proyectó un histórico e inspirador video sobre la vigencia del compromiso de las mujeres en el deporte, Masoni de Morea agradeció especialmente la presencia de figuras destacadas como Ivana Pinkas (madre de la campeona mundial de natación Agostina Hein), Rocío Fontana (secretaria de Educación de Vicente López), Patricia López (madre de la  quíntuple medallista en Santa Fe 2026  y abanderada de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026 Cecilia Dieleke) y el apoyo de Ricardo Parra (Las Quinas). También reconoció el trabajo organizativo de las integrantes de la comisión.

 

 

Uno de los momentos más destacados de la noche fue la participación en el escenario de tres atletas madres: Belén Casetta, referente del atletismo nacional; Daniela Arias, representante de E-Sports; y Daniela Cheffer, de tiro con arco. Las tres deportistas compartieron sus experiencias personales sobre cómo concilian la maternidad con el alto rendimiento deportivo y destacaron la resiliencia, el esfuerzo y el amor que caracterizan su día a día.

 

 

Durante su intervención, Daniela Arias compartió lo que significó encarar los Juegos Suramericanos siendo madre de un niño pequeño. Relató las profundas dudas que enfrentó al momento de recibir la convocatoria, momento en el que su hijo tenía apenas un año y cuatro meses y aún dormía con ella. "No me puedo ir, ¿cómo lo voy a dejar?", fue el primer pensamiento que cruzó por su mente ante el desafío de separarse de él por primera vez.

 

 

La atleta destacó el papel crucial de su entorno para tomar la decisión, mencionando las conversaciones decisivas con su pareja y el respaldo incondicional de su familia y amigos para organizar la dinámica del hogar y los entrenamientos. Explicó también la exigencia propia de su disciplina, la cual requiere entre 7 y 8 horas diarias de intensa concentración psicológica y preparación mental, comparándola con el ajedrez por la precisión que demanda cada jugada.

 

 

A su turno, Daniela Cheffer compartió cómo fue reencontrarse con el ámbito deportivo y animarse a construir una carrera de alto rendimiento en la madurez. Luego de haber dejado el deporte durante años por responsabilidades familiares y laborales, a sus 40 años descubrió el tiro con arco junto a su pareja. Para dar este paso, destacó el rol inverso de contención en su hogar: un sostén en el que sus propios hijos, junto a su pareja y su madre, le brindaron el respaldo, la tranquilidad y el espacio necesarios para encarar las exigentes rutinas de entrenamiento semanal y de fin de semana.

 

 

Sin embargo, Cheffer reconoció que el viaje para competir en los Suramericanos también estuvo atravesado por “el sentimiento de culpa” al distanciarse de su familia, en especial al haber coincidido con el cumpleaños de uno de sus hijos de 14 años durante la competencia. A pesar de la dificultad de no estar presente en esa fecha, resaltó el gesto de comprensión de su hijo y la profunda devolución de afecto que siente por parte de ellos. Asimismo, ponderó las virtudes inclusivas del tiro con arco —una disciplina accesible en diversas etapas de la vida— y expresó su entusiasmo renovado ante la incorporación del arco compuesto por equipos en el ciclo olímpico, proyectando con ilusión el camino hacia Los Ángeles 2028.

 

En tanto, Belén Casetta celebró las medallas alcanzadas para el país y expresó su profundo agradecimiento hacia su familia, a la que definió como “un pilar fundamental para sostener esta locura que exige el atletismo de alto rendimiento”. La referente del atletismo nacional detalló la compleja logística diaria que requiere coordinar sus exigentes rutinas de entrenamiento, la acumulación de kilómetros y las concentraciones de 21 días en la altura de Cachi con la crianza de sus hijas. En este entramado, resaltó la incondicionalidad de su entorno: desde su suegra, quien la acompaña en bicicleta durante sus prácticas o cuida de las niñas, hasta su marido, asumiendo el costo familiar de las ausencias para que las pequeñas puedan viajar con ella antes de que las obligaciones escolares lo impidan.

 

 

Asimismo, la atleta compartió con franqueza los matices del agotamiento y el sacrificio de conciliar la maternidad con la preparación deportiva, reconociendo que vive “a mil”, con días en los que come parada o se organiza para salir a dar vueltas en auto en busca de que sus hijas se duerman para lograr descansar antes del próximo turno. Casetta remarcó que su prioridad inquebrantable “es la familia”, al tiempo que agradeció el cálido apoyo del público argentino recibido en Santa Fe, cuya energía sirve de motivación continua para seguir representando al país.

 

 

Durante el evento, se generó un espacio de diálogo cercano e interactivo con todas las madres presentes, propiciando un clima entrañable y repleto de anécdotas compartidas. María Florencia Lamboglia, quien habló en representación de los atletas, compartió un sentido testimonio sobre el acompañamiento incondicional de su madre desde sus inicios a los 12 años en el atletismo. Lamboglia recordó con cariño y gratitud la confianza ciega que su mamá le depositó desde muy joven, apoyándola en decisiones complejas como viajar sola a competir a los 14 años, o postergar temporalmente la finalización del secundario para asistir a su primer mundial y panamericano. A pesar de provenir de una familia caracterizada por la excelencia académica y los diplomas de honor universitarios, destacó que su entorno la respaldó sin dudar cuando decidió construir un camino propio en el deporte de alto rendimiento.

 

 

A su vez, la atleta remarcó que ese sostén materno fue clave para afrontar la responsabilidad de la "doble carrera" —estudiar, trabajar desde muy joven al independizarse y entrenar—, así como para sobrellevar los sacrificios propios de la alta competencia, como la ausencia en fechas festivas o en momentos tristes de despedida familiar. Con gran emoción, Lamboglia concluyó que los verdaderos afortunados son los deportistas “por contar con madres que actúan como raíces de sus carreras, afirmando categóricamente que “ningún atleta, sea olímpico o no, puede alcanzar el éxito sin el respaldo incondicional de una madre y una familia que lo acompañen”.

 

 

El cierre formal de la ceremonia estuvo a cargo de Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino, quien expresó su sincero reconocimiento a las madres y enfatizó que detrás de cada logro, medalla y podio de la delegación argentina, se encuentra el sostén inquebrantable de una madre.

 

 

“¡Qué lindo que estuvo esto! El objetivo era reconocer a las madres: a las madres de los atletas y a las madres deportistas. Son fundamentales, son las que generan la vida y las que permiten que nosotros tengamos a sus hijos representándonos, son las que están cada día, en cada momento, con su historia de vida acompañando en las buenas y en las malas porque ustedes son incondicionales de sus hijos, incondicionales de sus sueños y, obviamente, están siempre.” sostuvo.

 

 

Y agregó: “más allá del rol de madre, rescato a la pareja y a la familia. Estamos para que los chicos puedan cumplir sus sueños y que todos juntos podamos lograr que cada uno se realice en lo que quiere. A mí hoy me toca liderar el Comité Olímpico Argentino y junto a mi equipo tratamos de acompañar desde nuestro lugar a los atletas para que puedan ser los protagonistas de sus historias y que esas historias culminen con éxito para el deporte argentino, que es lo que todos queremos. Pero a su vez, que ellos inspiren a muchos otros chicos para que elijan al deporte como guía. Esto es lo que queremos: una sociedad de buenas personas, una sociedad en valores con el deporte como eje central”.

 

 

La velada concluyó con la entrega de obsequios conmemorativos a las homenajeadas y un ameno catering de camaradería en las instalaciones del Museo del COA.