En una competencia completamente marcada por el dominio noruego —con un ritmo altísimo impuesto por Johannes Hoesflot Klaebo y el quiebre definitivo de la carrera en los kilómetros finales—, Franco Dal Farra optó por una estrategia realista y eficaz: mantenerse en el segundo pelotón, un grupo de esquiadores que regula esfuerzos a un ritmo inferior al de los líderes, pero suficientemente sostenido como para completar de manera competitiva una de las pruebas más exigentes del programa olímpico. Ese enfoque le permitió cumplir los tres objetivos clave para Argentina: clasificar, resistir y terminar la maratón de 50 km en el puesto 39 en 2:25:30.2, a +18:45.4 del ganador.
En el trazado clásico, largo y selectivo de Tesero, terminar la prueba constituye un logro significativo y un paso más en el crecimiento competitivo de Franco Dal Farera: fue la confirmación de un proceso de crecimiento deportivo que hoy se mide en tiempos, gaps y cortes superados, además de la experiencia acumulada en el máximo escenario.
La gran maratón del fondo masculino en Milano Cortina 2026 ofreció un guion clásico: ritmo sostenido, desgaste acumulado y una definición de jerarquías. Johannes Hoesflot Klaebo impuso su ley con un triunfo histórico —su sexta medalla de oro de estos Juegos— en 2:07:07.1, seguido por Martin Loewstroem Nyenget (+17.5) y Emil Iversen (+46.2) para consumar un podio íntegramente noruego. La carrera se rompió en los kilómetros finales, cuando el múltiple campeón lanzó el cambio de ritmo que nadie pudo igualar.
El entrenador Eduardo Pubill destacó la magnitud del logro de su dirigido, Franco Dal Farra, y el nivel de exigencia que impuso la carrera: explicó que la maratón 50 km “es la prueba reina” del fondo y que, en Tesero, “la pista es durísima y la carrera ha sido durísima”, con un ritmo inicial tan alto que muchos competidores no lograron completarla o fueron alcanzados por el pelotón de punta, lo que implica la descalificación automática. En ese escenario extremo, celebró la madurez táctica de Franco Dal Farra, a quien definió como “un duro”: un fondista que no se dejó llevar por la intensidad del inicio, mantuvo un paso constante, fue superando rivales y logró terminar en una prueba donde “adelante había gente muy top y muy pocas posiciones disponibles”. Para Pubill, el desempeño del argentino resume exactamente lo que se esperaba de él: inteligencia, solidez y la templanza necesaria para sobrevivir a una maratón olímpica de máximo nivel.
La actuación de Dal Farra en Milano Cortina se mide mejor cuando se la coloca en perspectiva. En estos Juegos, además de completar la maratón en el puesto 39º, fue 61º en el skiathlon y 62º en el sprint clásico, y protagonizó la faena de los 10 km como la mejor de un argentino en esa distancia en la historia olímpica. Es, también, el cierre de un ciclo en el que el rionegrino se consolidó como referencia sudamericana de la especialidad.
Mañana, la cita será con la ceremonia de clausura, que bajará el telón de Milano-Cortina 2026 en la Arena de Verona y traspasará la bandera olímpica a los Alpes Franceses 2030.
