Su diseño y su historia combinan valores deportivos, identidad cultural y un fuerte mensaje de sostenibilidad. Considerada por los pueblos originarios como símbolo de suerte y buen augurio, la rana dorada representa también una historia de lucha y resiliencia.
A pesar de la pérdida de su hábitat natural, la contaminación y un hongo agresivo que la llevó al borde de la extinción, esta especie se convirtió en un emblema de esperanza, protección del entorno y trabajo en equipo. Actualmente, existen programas de conservación que buscan su futura reintroducción en la naturaleza.
El espíritu de esa historia da vida a Antón:
- Pequeño pero valiente, representa el potencial de quienes, aun siendo diminutos, pueden brillar más que el oro.
- Su piel dorada refleja el color de las medallas soñadas por miles de jóvenes atletas, simbolizando disciplina, excelencia y esperanza.
- Es un recordatorio de que cada salto, grande o pequeño, puede cambiar el mundo.
Durante los Juegos, Antón será más que un personaje oficial:
- Iluminará cada competencia con su energía positiva.
- Conectará a los países participantes, celebrando la identidad, la autenticidad y la unión suramericana.
- Representará los valores de orgullo nacional, biodiversidad, sostenibilidad y aspiración deportiva que caracterizan a Panamá 2026.
Antón encarna la luz que inspira a un continente y se convierte en la voz vibrante de una nueva generación que corre con pasión, sueña sin límites y salta con el corazón por delante.