El encuentro arrancó con ambas escuadras disputando cada metro de la cancha con fiereza. La albiceleste intentó tomar la iniciativa a través de las incursiones de Ian Subiabre y las aproximaciones de Facundo Carrizo en la pelota parada. Sin embargo, el trámite se tornó trabado y repleto de faltas tácticas. En un primer tiempo con escasas ocasiones clarísimas de gol y un alto número de amonestados —entre ellos Santiago Espíndola, Eduardo Delmás y Thiago Fernández—, las defensas se impusieron sobre los ataques.
En el complemento, la fricción no cedió. Argentina rozó el grito sagrado cuando Ramiro Tulián estrelló un violento remate en el poste a los 57 minutos. La tensión creció a medida que se acercaba el pitazo final. A los 89 minutos, la situación empeoró para el conjunto nacional: Thiago Fernández cometió una infracción que le valió su segunda tarjeta amarilla y la consecuente expulsión, dejando al combinado local con diez hombres para afrontar los instantes decisivos. A pesar de la inferioridad numérica, la zaga albiceleste resistió embates complejos hasta sellar la igualdad en cero.
Llegada la definición desde los doce pasos, la eficacia paraguaya marcó la diferencia. Por Argentina convirtieron Felipe Esquivel, Franco Domínguez, Thiago Pérez y Facundo Jainikoski, pero el disparo desviado de Leandro Olima terminó condicionando el desenlace. Mauro Coronel aseguró el último tiro para la albirroja (5-4), sentenciando la victoria paraguaya para colgarse la presea dorada.