El desarrollo del juego fue esquivo para la Argentina durante los primeros seis capítulos, donde el pitcheo peruano logró contener los bates nacionales, estableciendo una ventaja parcial de 6 a 1. Fue recién en la apertura de la séptima y última entrada cuando la ofensiva argentina logró romper el cerco: un rally de tres carreras, impulsado por la agresividad en las bases de Julian Tsubokura —quien anotó dos veces en el juego— y los contactos oportunos de Valentino Escalante e Ignacio Figueroa Casco, encendieron la esperanza de la delegación. Sin embargo, el esfuerzo resultó insuficiente para revertir la diferencia establecida inicialmente por la ofensiva de Perú, que capitalizó 4 hits y aprovechó 3 errores defensivos argentinos.
A nivel individual, se destacaron las actuaciones de Valentino Escalante, quien finalizó con un hit y una carrera impulsada, y de Ignacio Figueroa Casco, quien además de su labor en el plato (1 hit, 1 impulsada) cargó con la decisión tras una exigente tarea en el montículo. También sumaron para la causa nacional Santino Schiavoni y Geronimo Acuña, ambos con carreras producidas en el último tramo del encuentro. El triunfo se lo adjudicó el lanzador peruano Akira Chinen Arakawa, quien logró sofocar la rebelión argentina en el cierre del partido.