Londres 2012 ya le abre paso a Río de Janeiro 2016

Se extinguió el fuego olímpico. La gran fiesta del deporte abrió el tradicional paréntesis de cuatro años, donde los atletas trabajarán para llegar en óptimas condiciones al próximo Juego. Londres 2012 ya es historia, y la ilusión de todos los deportistas apunta a un objetivo definido: Río de Janeiro 2016.

 

Estos Juegos de Londres 2012 se despidieron con fiesta musical inolvidable y el traspaso de la bandera olímpica a Eduardo Paes, alcalde de Río de Janeiro, ciudad que albergará a los próximos Juegos dentro de cuatro años.

La olimpíada, el ciclo de cuatro años que va de un Juego a otro, comenzó oficialmente a las 19.59, cuando la fiesta londinense se dio por terminada y se apagó la llama del pebetero en el estadio; y culminará el 5 de agosto de 2016, cuando la bandera olímpica vuelza a izarse, por fin, en Río de Janeiro.

Será entonces otro momento histórico: Sudamérica recibirá por primera vez una edición de los Juegos Olímpicos modernos. Y Brasil será eje del deporte del mundo.

La fiesta de despedida de Londres 2012 arrancó con puntualidad inglesa, a las 17, en el majestuoso estadio Olímpico. El recital comenzó con el grupo de percusión Stomp y el posterior ingreso de la banda Madness con su emblemática “Our House”.

A partir de entonces, el rock copó la escena con canciones eternas: Imagine (con John Lennon en pantalla gigante y un coro de niños en el estadio), Rapsodia Bohemia (de Queen) y George Michael cantando, en vivo, su clásica Freedom.

Hubo más: los Pet Shop Boys; One Direction; Liam Gallagher y su nueva banda, Bread Eye (tras la disolución de Oasis), con Wonderwall; Annie Lennox (ex Eurythmics) y hasta la reunión de las cinco Spice Girls, entre ellas Victoria Adams, la esposa del futbolista inglés David Beckham.

Entre un show increíble de luces y colores tuvo lugar el ingreso de las delegaciones, cada cual con su bandera: la argentina viajó en manos del taekowndista Sebastián Crismanich, medalla de oro, quien recibió el privilegio del basquetbolista Luis Scola, designado originalmente para ese fin, pero que, en un gesto que lo enaltece, decidió pasarle la posta al hombre que consiguió la única medalla dorada para Argentina.

Los deportistas de todo el mundo vivieron la fiesta al pie del escenario, cuatro pasillos cruzados hacia los costados y los extremos del campo de juego que simbolizaron la bandera británica; y, como el público, se emocionaron con los videos que revivieron los mejores momentos de la competencia y con la presencia del guitarrista y el baterista de Queen, Brian May y Robert Taylor, que hicieron en vivo “Nosotros te conmoveremos”. Antes, la imagen del cantante de Queen, Freddie Mercury, en las pantallas gigantes del estadio sacudió los recuerdos.

La ceremonia siguió con la entrega de la bandera olímpica a la delegación brasileña, que en ocho minutos hizo una presentación de lo que le espera al mundo dentro de cuatro años. Del breve acto tomaron parte la cantante Marisa Monte, el rapero Bnegao, el ex futbolista Pelé y hasta Renato Sorriso, el sonriente barrendero público del sambódromo de Río que se ha convertido en uno de los iconos ineludibles del Carnaval y de la ciudad.

Luego llegaron los discursos habituales (“fueron unos Juegos felices y gloriosos”, dijo el belga Jacques Roggé, transitando sus últimos días como presidente del Comité Olímpico Internacional), y el telón cayó con otra banda mítica, The Who. Londres 2012 es parte de la historia del deporte olímpico. Ya es tiempo de Río de Janeiro, que en tan sólo cuatro años volverá a reunir a la familia olímpica.

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